viernes, 7 de octubre de 2011

Es la vida



¡Hace tanto tiempo que no escribo aquí!. Y eso que dije que éste sería mi diario a partir de ahora.
Me quedé sin internet todo este tiempo, y ahora por fin puedo actualizar el blog.
No hay tantas nuevas noticias, pero las que hay me son acuciantes de explicar.
Empezaré por lo bueno, después seguiré con lo que me ha apuñalado tanto estos días.
Lo primero es que Eloy está cómo una cabra, cómo una VERDADERA cabra. ¿Cómo se le habrá ocurrido?. XD
Bromeábamos siempre los dos sobre su color de pelo rubio castaño y cómo él desearía tenerlo rubio platino cómo Draco Malfoy.
Jolín, pues un día, de repente, Eloy se presenta en clase... teñido de rubio platino.
Me dejó a cuadros, porque no me había dicho nada de sus intenciones.
Según él quiso que fuera “una sorpresa”. Lo logró, de veras que lo logró. XDDD
Ahora va diciendo que ya está ABSOLUTAMENTE parecido a Draco.
Sólo le faltaba el pelo, en serio... ahora está inaguantable. XD
¡Si le vuelvo a oír algún comentario sarcástico, chulesco o pasota arrastrando las palabras le estrangularé!. XD
En fin, el color le sienta muy bien, en serio. Está guapo.
Lo que no me puedo creer es que haya sido tan friki de llevar a cabo lo del tinte por parecerse a un personaje. XDDD
Ahora somos dos amigos teñidos: él de rubio platino y yo de pelirroja. xD
Desde hace un tiempecillo tiene un ligue, una chica bajita de cabello castaño, buen tipo y guapa.
Yo nunca había hablado mucho con ella antes, pero ahora la conozco un poco más y es maja.
Lo único que me disgusta es que Eloy y ella digan que lo suyo no es nada “serio”, que van en plan “informal”, “sin compromiso” vaya.
Eloy dice que no está enamorado de ella, pero que Miriam le gusta (así se llama ella) y que lo pasan muy bien juntos. También asegura que a Miriam le ocurre igual que a él, que no está enamorada en plan asfixiante de él y que a ella le gusta tener la relación “abierta”.
Yo no estoy de acuerdo con ninguno de los dos, pero no se lo digo. No quiero fastidiarles por nada del mundo.
Pero me parece mal sobre todo lo que Eloy está haciendo, porque es mi mejor amigo. ¿Por qué no se va con una chica de la que esté enamorado de verdad?. ¿Por qué ha de conformarse con una relación que sólo “le mola” y que no le despierta sentimientos más profundos e intensos?.
Él dice que no es romántico, y que todo eso no le viene ni le va. Y ya sé que tal vez estoy algo desfasada, que mis ideas son algo carcas... Pero yo la verdad es que sería incapaz de ser novia de un chico que no amara de verdad.
Todo eso de enrollarse sin compromiso me parece algo inútil, sólo son “sensaciones” al fin y alcabo. No hay ningún tipo de sentimiento que te erice el vello, que te derrita los huesos y que te ponga el corazón en la garganta.
Pero si eso es lo que quiere Eloy, y Miriam también, pues me parece bien. Ellos están contentos así, eso es lo que importa.
En cuanto a mis propios sentimientos por Lorenzo, el chico por el que estoy loca...
Cada día se me hace más duro todo.
Estaba yo en clase de matemáticas y a Lorenzo le tocaba Educación Física, por lo que él estaba en el patio...
Le dije al profesor que me había olvidado en el patio mi libro de texto, porque lo había estado leyendo fuera, y fui “a buscarlo”. En realidad estaba en mi mochila, sano y salvo.
Bajé las escaleras con el corazón pegándome brincos casi dolorosos, y cuando salí al exterior y le vi sudoroso y jadeante, me estremecí de la cabeza a los pies.
En serio, me corrió un escalofrío por todo el cuerpo que me puso toda la carne de gallina.
Él estaba haciendo sus ejercicios con todos los demás, y se le veía guapo cómo me es imposible describir.
Al verme ahí parada cómo un pasmarote, viéndoles practicar, me saludó. Sé que me puse roja cómo una imbécil, y yo le saludé con más entusiasmo que él a mí. Lo cual es patético, lo sé.
Volví a clase, y el profesor me metió una bronca por haber tardado tanto, porque me quedé mirando lo que hacía Lorenzo sin importarme nada más, y encima la bronca fue peor porque se dio cuenta de que yo venía sin el famoso libro y cuando me hizo rebuscar mejor en mi pupitre y en mi mochila y tuve que sacar el libro de texto me acusó de haberme largado para perder el tiempo por ahí.
No me importó en absoluto su discursito gilipollas, valía la pena ir a ver a Lorenzo un rato en lugar de corregir los deberes o salir a la pizarra a saber ni jota.
Cosas cómo ésta me pasan mil veces por día. Siempre quiero estar con Lorenzo, me distraigo en clase pensando en él, me meto en líos por pequeñas triquiñuelas cómo la del libro de matemáticas que uso para encontrarme con él, verle o hablarle.
Porque en el recreo no avanzamos nada. Él va a lo suyo y yo me voy con él, y él habla impersonalmente conmigo de nimiedades cuando tiene ganas.
Se cambió de móvil, así que yo le pedí su nuevo número y él me lo dio. Yo le pregunté si él tenía el mío y él me dijo que sí. Y yo le pregunté que porque no me llamaba nunca, entonces. Y él se me quedó desconcertado y me dijo “No sé... bueno...si quieres...”.
Todavía no me ha llamado ni una sola vez.
Esto sonará cursi, bobo o todo lo que quieras... pero es que ya no puedo más. No me hace más caso que a un maniquí, no me presta ninguna atención... ¿por qué?.
Antes pensaba que era con todo el mundo igual, porque no tiene muchos amigos, la verdad. No se habla mucho con nadie... ¡O eso pensaba yo!. ¡Lo daba por seguro!.
Esto es lo que me ha apuñalado tan cruelmente: Busqué a Lorenzo durante un recreo, cómo tantas veces, para estar con él (y eso que Eloy quería estar especialmente conmigo porque me quería contar cosas, y yo le tuve que decir que no porque quería estar con Lorenzo. Eloy es muy dulce, y no se molestó, pero a él le hacía ilusión contarme una historia que le había pasado... y seguro que para sus adentros se chascó), y cuando lo encontré...
Joder... Le vi charlando animadísimamente con una chica que se llama Nerea, de su clase.
Estaban tan entretenidos... que no me quise meter entre ellos. Y me largué por donde había venido.
Para entonces Eloy ya tenía compañía, y me dio mucha vergüenza irme con él después de haberle dicho antes que no... vergüenza por haber rechazado su compañía, y vergüenza de que Eloy pudiera pensar que Lorenzo me había dado “con la puerta en las narices” y que por eso me volvía con él, cómo si él fuera un plato de segunda mesa.
Eloy es mi mejor amigo, le quiero muchísimo... para mí él no será jamás un segundo plato ni nada semejante.
Pero me marché por ahí sola, estaba muy avergonzada.
Lorenzo y Nerea estaban muy juntos, y he de reconocer que, aunque parezca tonto o mezquino, me puse yo a llorar de rabia. ¿Qué tiene Nerea que yo no tenga para hacer reír a Lorenzo y charlar cómo una cotorra con él cuando a mí apenas me habla?.
No es en nada mejor que yo, estamos iguales. ¿Por qué a mí no me hace caso?.
Lloré en el instituto, pero no pude desahogarme de veras ni de lejos, porque no quería que los demás se dieran cuenta. Se me corrió un poco el rímel, pero no se notó que era por haber llorado.
Pasé las clases con la cabeza en la luna, triste, rabiosa, angustiada... Eloy se dio cuenta de mi malestar y me preguntó varias veces si me encontraba bien. Yo le dije que sí... Es el amigo más cariñoso del mundo, sentí de veras haberle plantado por el gilipollas de Lorenzo que se lo estaba pasando bomba con otra.
Cuando llegué a casa... entonces sí que me desahogué en mi habitación.
Ya sé que Lorenzo tiene derecho a hablar y ser amigo de quién le de la gana... ¿pero por qué no quiere MI amistad también?.
Soy simpática, varias personas me han dicho que soy graciosa, me apunto a todo lo que sea divertido y soy leal al 100% a mi gente. Tampoco soy nada fea, la verdad. Quizás no sea precisamente una belleza, pero no estoy mal.
Nada me hace inferior a Nerea (ella tiene el cabello negro, los ojos azules y lleva gafas), así que no comprendo a Lorenzo. De veras que no le comprendo nada.
¿Estará Nerea enamorada de Lorenzo?. Puede que sólo sean amigos, no tiene por qué haber nada más.
Pero, ¿y Lorenzo?. ¿Estará enamorado de ella?.
No puedo soportar esa idea. No puedo, de veras que no. Es superior a mis fuerzas.
Les vi de nuevo juntos de camino a mi clase de Informática, estaban en el pasillo charlando.
Para mis adentros, pensé... Bueno, supongo que fui bastante mezquina...
Desee agarrarle a él por el cuello y estrangularle un rato. Y a ella desee darle un puñetazo que la pusiera en órbita.
Pero sólo imaginé eso para desahogarme, claro. Nerea no tiene la culpa de que Lorenzo la favorezca con su amistad, y Lorenzo puede estar con quién quiera, es libre. Ya lo sé. Lo sé.
Pero no puedo evitar sentirme tan deprimida. A veces aborrezco de veras a Lorenzo, aunque le quiera tanto... Y Nerea me parece tan absolutamente descerebrada parloteando a su lado que hasta me causa desdén.
A veces odio a Lorenzo. Es horrible, pero es así. No puedo evitarlo.
Me gusta tanto, tanto... que su indiferencia me duele cómo si me partieran en dos. Y le odio por eso, y por no hacerme caso.
Este es mi diario, así que puedo ser completamente sincera. Y lo estoy siendo.
Ya tengo escrita la carta de amor que pensaba enviarle. Tardé mucho en acabarla, me costó horrores.
Para mí no es la típica carta de amor de patio de colegio, es algo serio porque mis sentimientos por él son serios. Por eso me he esforzado tantísimo con ella.
Pero algo me detiene, algo me impide enviársela.
Si se la enviara la firmaría cómo “Anónima”, no quiero que sepa aún que soy yo la que estoy enamorada de él (aunque quizás él ya lo sospeche, habría que ser muy idiota para no darse cuenta de que siempre estoy pendiente de él).
Me veo incapaz de firmarla con mi nombre. Simplemente no puedo... aún no es el momento de una confrontación.
Así que enviársela en el fondo es algo inútil.
¿A qué vamos a acabar jugando?, ¿a la Admiradora Secreta de tercero de primaria?.
Si no firmo con mi nombre, carece de sentido la historia. Y él está claro que no me presta ni una pizca de atención, así que no le interesará que me declare.
¡¿Qué puedo hacer?!. No se me ocurre nada.
¿Qué puede llamarle la atención?.
Creo que, aunque no me declare, voy a ser directa con él y le voy a preguntar si quiere ser mi amigo, y que por qué se porta de forma tan lejana conmigo.
Es la única manera de saber a qué atenerme, supongo.
Ahora no tengo más ganas de escribir, estoy angustiada. Necesito saber qué hacer.
Estoy por llamarle esta misma tarde, no creo tener fuerzas para esperar a volverlo a ver en el instituto.
Ya escribiré lo que ocurra.
Ojala todo vaya bien.
La imagen de esta entrada es sobre Hades y Perséfone también.
Realmente me emociona muchísimo ese mito.

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