¡¡Hoy he hablado con Lorenzo!!.
Ya no podía más... pero al final preferí un cara a cara antes que hablar con él en serio por un móvil, tan frío e impersonal...
Le he dicho, a la hora del recreo, que tenía algo muy urgente que decirle, y que me siguiera a algún lugar en dónde pudiéramos hablar “a solas”.
Entonces yo le he dicho que por qué se comportaba de forma tan distante conmigo, que yo realmente quería ser su amiga... y le he preguntado que si yo a él le caía simpática, o si mi compañía
le molestaba.
Él se sorprendió, e incluso se azoró. Se puso rojo, en serio. Y a mí el corazón me asfixiaba de lo fuerte que me latía, juro que me ardían el pecho y el cuello. Podría haberme dado un ataque en cualquier momento.
Al final él me ha contestado que... ¡mi compañía no tenía absolutamente nada de desagradable para él!. Que, de hecho, yo le caía bien. Pero que siempre se preguntaba por qué yo (!!!!!!!) siempre me iba con él y siempre le acompañaba. Que no le importaba lo más mínimo, es más, le gustaba que yo lo hiciera... pero que cómo no nos conocíamos mucho le parecía raro... No por nada, pero no se había imaginado que yo quisiera ser realmente realmente su amiga.
Esto más o menos han sido sus palabras. Y yo de poco reviento de la felicidad, el alivio y el amor.
Nunca se ha sentido molesto por mi cercanía... jamás me ha tenido manía...
Yo le he dado a entender que su amistad era algo muy importante para mí. ¡Tendría que ser muy tonto para no darse cuenta de que prácticamente me he declarado!.
Él me ha dicho que se sentía agradecido de que yo le prestara tanta atención, y que nunca había querido parecer distante, es que según él su carácter es así y con gente que no conoce mucho es tímido... después de soltar todo esto se ha quedado muy cortado, con un rostro muy serio pero muy (¡¡¡adorablemente!!!) sonrojado (su expresión siempre es muy seria y madura).
Luego nos hemos vuelto para el patio. ¡Y él ha estado mucho más comunicativo hoy cuando nos hemos sentado juntos en un banco!.
Estoy que no quepo en mí de felicidad. Sé que esta entrada está fatalmente escrita, y que resulta algo incoherente... pero soy tan feliz que no me importa. Con que se entienda lo esencial basta.
¡Y lo esencial es que tengo posibilidades con él!. ¡¡¡No le caigo mal, no le desagrado!!!.
Estoy de los nervios ahora, así que ya volveré a escribir con más calma...

Me alegro mucho de que haya salido bien la cosa ^^
ResponderEliminarAhora con calma, que se ve que el pobre muchacho es tímido, no intentes tirarle caña ni nada de eso y deja que conja confianza por el momento, que si no se va a creer que te lo pretendes comer con patatas para cenar ;-D